17/05/2011 Ayer falleció mi amigo Manolo, muy triste noticia para cuantos tuvimos la fortuna de conocerlo. Un coleccionista de extraordinario mérito, un auténtico erudito, empeñado en mantener el anonimato. Fue esta la única condición que me impuso, cuando le rogué aceptara colaborar en mi intento de esclarecer la realidad, acerca de las armas blancas que equiparon a las FF.AA.EE. Bien cierto que, de no ser por esto, raro sería aquel texto en que no apareciese repetidamente citado. He perdido a un gran amigo, a un colaborador imprescindible. Como buenísima persona que fue, confío me perdone la “traición” que vería en estas líneas, redactadas en el dolor de su pérdida, en beneficio de lo que es estrictamente justo. Descanse en paz. Juan Luis Calvó
|